Reposar sobre magníficas playas de arena fina a dos pasos del tranquilo murmullo de los cañizos... o sucumbir al calor perfumado de las pequeñas calas...
El mar sabrá complacer cualquiera de sus deseos, desde zambullirse en las azules aguas bajo el sol, a encontrar refugio bajo grandes plataneros degustando una docena de ostras o algunas gambas e incluso de seguir a pie el sinuoso contorno de la costa, que el mar sigue dibujando sin descanso al ritmo de las estaciones, artista infatigable.
Es esta unión entre la piedra y el azul profundo del mar la que os espera en la costa catalana, que sin duda os hará sucumbir con sus encantos.